URANOID | La fricción sonora que emerge desde la escena autogestionada de Temuco.
- Grítalo

- 15 mar
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Desde sus inicios en el liceo hasta su presencia en escenarios locales y colaboraciones con bandas como Derrumbando Defensas y Lost in Life, Uranoid construye una identidad marcada por la mezcla de influencias, la intensidad emocional y el trabajo colectivo dentro de una escena alternativa que sigue creciendo en el sur de Chile.
Desde el sur de Chile, Uranoid comienza a consolidarse como un organismo activo dentro del circuito autogestionado de Temuco. Su presencia constante en escenarios locales y el trabajo colaborativo con proyectos como Derrumbando Defensas y Lost in Life revelan a una banda que entiende la música como una acción colectiva, un archivo emocional y también como una herramienta de fricción con su entorno.
Uranoid nace en un contexto muy cotidiano pero cargado de energía. Sus primeros pasos ocurrieron cuando los integrantes aún estaban en el liceo. En ese momento la banda estaba compuesta por dos miembros adicionales, pero desde el inicio existía la sensación de que lo que estaban haciendo no sería algo pasajero.
Tocaban porque disfrutaban el proceso y porque intuían que el proyecto podía desarrollarse más allá de esa etapa escolar. Esa convicción inicial fue el motor que permitió que la banda siguiera evolucionando con el paso del tiempo.
El nombre Uranoid también refleja ese espíritu abierto y un poco lúdico. Proviene de la frase en inglés You are a Noid, que se puede traducir como tú eres un noide. Lo curioso es que la palabra noide no tiene una definición formal en el diccionario. El grupo la relaciona con el sufijo griego oide, que alude a algo semejante a un ser humano, como una especie de mamífero humanoide.
Sin embargo, la banda prefiere no fijar una interpretación única y deja que cualquiera pueda darle el significado que quiera dentro de su propio imaginario.
Actualmente Uranoid está formado por Ian Paredes, Matías Cárdenas y Santino Sepúlveda, quienes se conocieron en el liceo y fueron el núcleo original del proyecto. Más adelante apareció el guitarrista Benjamín Villacares, quien terminó integrándose de manera definitiva a la banda. Desde entonces forma parte de la identidad del grupo y del proceso creativo que los caracteriza.
En términos sonoros Uranoid evita encerrarse en un solo género. La banda reconoce influencias diversas que conviven dentro de sus canciones. El nu metal aparece como una referencia fuerte, pero también se filtran elementos de funk en algunos momentos. A eso se suman impulsos más cercanos al punk y al groove, lo que genera una mezcla dinámica que se construye sin demasiadas restricciones estilísticas.
Las letras del grupo se alimentan principalmente de experiencias emocionales. En sus canciones aparecen sentimientos intensos como la rabia dirigida hacia uno mismo o hacia otras personas, junto con reflexiones sentimentales que nacen de vivencias personales. Al mismo tiempo el grupo no deja de lado temas políticos ni las injusticias relacionadas con el poder, asuntos que consideran importantes y que muchas bandas prefieren evitar.
El proceso de composición funciona como un ejercicio colectivo en el que todos deben sentirse representados. Por lo general el punto de partida es un riff incompleto o una idea inicial que sirve para comenzar a explorar.
A partir de ahí el grupo experimenta con los instrumentos y prueba distintas posibilidades. Si alguien siente que una parte no funciona o no le convence, el trabajo continúa hasta que todos quedan satisfechos con la canción. El objetivo final es que cada tema refleje una decisión compartida.
Dentro de ese proceso el ensayo se vuelve un espacio fundamental. No solo es un momento para tocar, sino también para conversar y conocerse mejor entre ellos. En ese ambiente aparecen las discusiones creativas y la búsqueda de ese clímax musical que a veces cuesta encontrar. Para la banda siempre existe la posibilidad de seguir experimentando un poco más hasta que la canción alcance su forma definitiva.
Aunque su trayectoria aún es relativamente breve, ya identifican algunos hitos importantes en su recorrido. Uno de ellos fue el viaje a Villarrica para tocar en el BugaFest, una experiencia que recuerdan especialmente por la respuesta del público, que consideran la mejor que han tenido hasta ahora. También destacan los eventos realizados en La Bodega, en particular el show del split donde todo el sonido funcionó de manera impecable.
En vivo la banda tiene un objetivo claro. Buscan provocar emoción y enojo en el público. Les interesa generar movimiento intenso frente al escenario y que la gente pueda conectar con las letras y con los mensajes que intentan transmitir a través de sus canciones. Esa energía física y emocional es parte esencial de su propuesta.
Una de las experiencias recientes más significativas fue la grabación del split junto a Derrumbando Defensas y Lost in Life. La participación surgió a partir de una invitación vinculada al mismo evento en el que tocaron. Para Uranoid la instancia resultó muy positiva, tanto por compartir escenario con Derrumbando Defensas como por la interacción con otras bandas de la jornada.
También destacan el trabajo del equipo de sonido, que según cuentan estuvo extremadamente cuidado. Antes del show incluso participaron en una entrevista con preguntas grabadas, lo que añadió otra dimensión a la experiencia del evento.
En el presente la banda continúa trabajando con calma en la grabación de su primer EP. No existe una prisa particular por lanzarlo, ya que prefieren desarrollar el material con tranquilidad. Mientras tanto mantienen la actividad en vivo siempre que aparece la oportunidad de tocar y seguir presentes dentro de la escena local.
Cuando hablan del panorama musical de Temuco lo hacen con optimismo. Consideran que la ciudad tiene un enorme potencial y que constantemente aparecen bandas nuevas con propuestas interesantes. Ven talento en muchos lugares y en estilos muy diversos. Para el futuro esperan que esas bandas que realmente se esfuerzan por mantenerse activas puedan sostener sus proyectos en el tiempo, porque entienden que construir una escena es un trabajo colectivo en el que cada grupo aporta desde su propio espacio.





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