STONED APE PRODUCCIONES | La autogestión que levantó una escena stoner en el sur de Chile.
- Grítalo

- 15 mar
- 5 Min. de lectura

Desde Temuco, Ariel Garcias Seitz y Felipe Muñoz Saavedra han construido una red de conciertos, registros audiovisuales y colaboraciones internacionales que hoy posiciona a la ciudad como uno de los focos activos del stoner, el doom y la psicodelia pesada en el país.
Stoned Ape Producciones nació de un encuentro casual que terminó convirtiéndose en un proyecto cultural con impacto real en la escena musical del sur de Chile. La historia comienza en una fiesta, cuando Ariel Garcias Seitz y Felipe Muñoz Saavedra se conocieron a través de un amigo en común. La conexión apareció de inmediato y, casi como una intuición compartida, la primera conversación giró en torno a la idea de crear una productora musical. Desde ese momento ambos reconocieron una afinidad creativa clara y una forma similar de imaginar cómo desarrollar proyectos vinculados a la música.
Detrás de Stoned Ape no hay solo una sociedad de trabajo, sino dos trayectorias que se complementan. Ariel ya tenía experiencia organizando eventos culturales, mientras que Felipe venía del mundo técnico y musical, con equipo propio y un recorrido tocando en bandas de Paine, Santiago y otros lugares. La combinación entre gestión, conocimiento técnico y experiencia artística permitió que el proyecto empezara a tomar forma de manera rápida y natural.
Los primeros pasos fueron simples y experimentales. Arrendar equipos de sonido, grabar sets de DJ de la zona y organizar eventos pequeños se transformó en una forma de aprendizaje constante. Con cada actividad fueron descubriendo cómo estructurar un proyecto que nacía, ante todo, de una pasión compartida por escuchar, descubrir y difundir música. Con el tiempo esa energía inicial se transformó en una productora con identidad propia y con un objetivo claro. Aportar al desarrollo de la cultura musical local.
Desde el principio Stoned Ape se movió en varios frentes. Uno de los primeros impulsos fue registrar lo que estaba ocurriendo en la escena. De esa intención nació Stoned Session, un proyecto audiovisual donde comenzaron a grabar DJ sets con una propuesta estética diseñada especialmente para cada artista. La idea era capturar no solo el sonido, sino también la atmósfera que rodea a cada presentación.
Con el tiempo el registro se amplió hacia bandas en formato audiovisual e incluso incluyó a proyectos internacionales como la agrupación peruana de rock psicodélico y progresivo Cholo Visceral.
En paralelo la producción de eventos fue tomando cada vez más fuerza hasta convertirse en el eje principal del proyecto. A lo largo del tiempo la productora fue desarrollando distintos ciclos con identidades propias. Bosque Lisérgico apareció como un espacio abierto a sonidos diversos como jazz, indie y música alternativa. Technical Sequences se enfocó en propuestas más extremas dentro del metal técnico y el djent. Sin embargo el ciclo que terminó consolidando la identidad de la productora fue Stoner Haze, dedicado al stoner, el doom y la psicodelia pesada. Con once ediciones realizadas y presentaciones incluso fuera de Temuco, este ciclo logró formar una comunidad estable en torno a estos sonidos.
Dentro de ese mismo universo nació una de sus apuestas más particulares. El registro Stoner Haze Live Raw. La propuesta consiste en grabar a las bandas en vivo utilizando una grabadora Tascam que captura el sonido tal como ocurre en el momento. Sin correcciones excesivas ni una producción que suavice la experiencia. Lo que queda registrado es el sonido directo de los amplificadores, la reacción del público y también los errores humanos que forman parte del concierto. Para Stoned Ape ese tipo de registro posee un valor especial. No solo documenta la energía real de la banda, también se transforma en un archivo histórico para una escena underground que muchas veces no tiene acceso a grabaciones profesionales.
La selección de las bandas que participan en estos ciclos tampoco responde al azar. Ariel y Felipe dedican tiempo a estudiar la escena nacional e internacional del stoner, el doom y la psicodelia pesada. Escuchan discos, revisan ensayos enviados por bandas emergentes y asisten a conciertos de distintos estilos para comprender cómo se mueve el ecosistema musical. El criterio mezcla varios elementos. Sonido con identidad, coherencia estética, proyección artística y también una dimensión subjetiva basada en el entusiasmo que les provoca cada proyecto. Si una banda les transmite autenticidad, intentan abrirle espacio dentro del circuito que están construyendo.
El trabajo con bandas de Temuco ha sido una parte central de ese proceso. Proyectos como Mindflayer Fuzz, Amanita Tóxica, Azümunkürrüf y Hombre Perro forman parte del entramado que sostiene la escena local. En algunos casos el vínculo es especialmente cercano. Con Hombre Perro, por ejemplo, la colaboración ha sido tan constante que incluso han facilitado equipamiento técnico para que varios eventos pudieran realizarse. En otros casos la relación ha consistido en impulsar a bandas que recién comenzaban, generando oportunidades para tocar y registrando sus presentaciones. Para Stoned Ape la escena no se construye de manera individual, sino a través de redes de apoyo mutuo.
A medida que la productora fue acumulando experiencia también comenzó a trabajar con proyectos de otras ciudades y países.
Bandas de Perú y Argentina como Satánicos Marihuanos, El Jefazo y The Black Furs han participado en distintos eventos organizados por el colectivo. Uno de los hitos en este proceso fue la realización de Lucifer’s Stoned Dementia Volumen 1, evento desarrollado en conjunto con Dementia Producciones y que reunió proyectos de varias ciudades chilenas junto a la banda peruana Lesión. Ese tipo de experiencias reforzó la idea de que la escena puede crecer cuando existe colaboración entre distintas productoras y territorios.
La articulación de esa red no fue improvisada. Con el paso del tiempo Stoner Haze superó las diez ediciones en Temuco y comenzó a atraer la atención de bandas de otras regiones interesadas en tocar en la ciudad. Al mismo tiempo la productora decidió expandir físicamente el movimiento. El ciclo tuvo ediciones en Buin y Concepción que reunieron más de una decena de bandas por jornada, consolidando encuentros relevantes dentro del circuito stoner chileno. Esa expansión ayudó a posicionar a Temuco como uno de los focos activos del género en el país.
Para Ariel y Felipe el verdadero punto de inflexión ocurrió cuando dejaron de pensar únicamente como organizadores de conciertos y comenzaron a actuar como articuladores de red. Eso implicó investigar escenas de distintas ciudades, contactar espacios culturales, analizar la viabilidad de mover bandas entre territorios y diseñar intercambios que permitieran la circulación de proyectos. En lugar de esperar oportunidades decidieron generarlas. Esa mentalidad terminó abriendo la puerta a conexiones interregionales e internacionales.
Construir escena en un territorio donde el stoner y la psicodelia tenían poca presencia significó asumir un trabajo constante.
Muchas veces implica organizar eventos incluso cuando el cansancio o las dificultades económicas aparecen. Para ellos la escena deja de ser un proyecto personal y se transforma en una necesidad cultural. Crear espacios donde no existían, sostenerlos en el tiempo y permitir que nuevas bandas encuentren un lugar donde tocar.
Mirando hacia el futuro Stoned Ape Producciones proyecta expandir su trabajo en varias direcciones. Una de ellas es la creación de un sello discográfico independiente que inicialmente funcionará en formato digital para facilitar la circulación internacional de las bandas. La posibilidad de editar material físico también forma parte del horizonte, especialmente en formatos como vinilo o cassette que mantienen una relación estética fuerte con el universo del stoner y el doom.
Otra línea de desarrollo apunta a eventos de mayor escala. La productora trabaja desde hace dos años en la idea de organizar un festival de dos días que combine música con otras disciplinas culturales. El objetivo es ampliar la experiencia del público y convertir cada encuentro en un espacio de intercambio artístico más amplio.
Mientras tanto el trabajo continúa fortaleciendo redes entre ciudades como Concepción, Santiago, Talcahuano, Rancagua, Valdivia y Buin, además de consolidar vínculos con escenas de Perú y Argentina. La meta no es solamente traer bandas a Temuco, sino también exportar proyectos del sur hacia otros circuitos. En el fondo la lógica que mueve a Stoned Ape sigue siendo la misma que surgió en aquella primera conversación entre dos amantes de la música. No esperar que la escena exista, sino construirla.





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