En la escena under el dolor no es un accesorio ni una estética. Es real, intenso y muchas veces silencioso. Esta es una llamada a mirarnos, acompañarnos y sostenernos antes de que sea demasiado tarde.
En la escena independiente la libertad convive con tensiones silenciosas. Este texto reflexiona sobre la sororidad como una práctica concreta capaz de transformar la competencia en colaboración y de fortalecer una comunidad cultural más diversa, solidaria y consciente de sus propias dinámicas.