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Cartas al editor | ¿Y si ocupamos la calle?

21 sept
2 min de lectura
Cartas al editor | ¿Y si ocupamos la calle?

Remitente anónimo:

Creo que hay una conversación que tenemos pendiente sobre los espacios para la música en La Araucanía. Los bares han sido fundamentales para sostener la escena y está bien que sigan abriendo sus puertas a las tocatas, pero no podemos seguir pensando que ese es el único circuito posible. Hay bandas adolescentes entrando a un circuito nocturno que muchas veces no está pensado para ellas, y eso también merece discusión.


Tenemos una región llena de espacios públicos y culturales que podrían utilizarse mucho más. El Centro Cultural de Padre Las Casas ha dado una buena señal con Emerge, demostrando que se pueden generar instancias para bandas y artistas sin depender exclusivamente de los bares. Entonces la pregunta es qué está pasando con los demás espacios. La Galo sigue esperando que las iniciativas lleguen hechas y muchas bandas terminan teniendo que insistir, pedir y rogar por un lugar donde tocar. Y en las plazas tampoco es sencillo, porque aparecen restricciones, vigilancia policial y municipal que terminan desplazando la actividad cultural.


No digo que dejemos de hacer tocatas en bares. Todo lo contrario, que sigan abriendo espacios. Pero necesitamos ampliar el mapa. Si queremos hablar de una escena regional, tenemos que ocupar también los espacios culturales, las plazas y otros lugares públicos. Hay bandas, hay público y hay iniciativas. Quizás lo que falta es que las instituciones también salgan a buscarlas.


RESPUESTA: ¡VO DALE!

Desde Grítalo creemos que esta discusión es necesaria. Los bares han sido fundamentales para sostener la escena y queremos que sigan abriendo sus puertas a las bandas, pero no podemos depender únicamente de ellos. Nos preocupa especialmente que bandas adolescentes tengan como principal puerta de entrada un circuito pensado para adultos. No se trata de cerrar espacios, sino de ampliar las alternativas.


La Araucanía tiene centros culturales, plazas, gimnasios, espacios comunitarios, universidades y otros lugares que podrían convertirse en escenarios para la música original. Lo ocurrido con Emerge en el Centro Cultural de Padre Las Casas demuestra que es posible generar estas instancias cuando existe voluntad de abrir los espacios a los artistas locales.


También creemos que las instituciones culturales deberían salir a buscar a las bandas y colectivos, en lugar de esperar que sean siempre los artistas quienes golpeen la puerta, insistan y rueguen por un espacio. Y con las plazas ocurre algo parecido. Resulta contradictorio hablar de cultura mientras las restricciones, la vigilancia y los controles terminan dificultando su desarrollo.


Desde Grítalo queremos seguir registrando lo que ocurre, pero también abrir esta conversación. Hay bandas, hay público y hay iniciativas. Ahora necesitamos ampliar el mapa y preguntarnos qué tipo de escena queremos construir en La Araucanía, una que pueda ocupar bares, centros culturales, espacios públicos y todos aquellos lugares donde la música pueda encontrarse con la comunidad.


Cartas al editor | ¿Y si ocupamos la calle?


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