Creo que hay una conversación que tenemos pendiente sobre los espacios para la música en La Araucanía. Los bares han sido fundamentales para sostener la escena y está bien que sigan abriendo sus puertas a las tocatas, pero no podemos seguir pensando que ese es el único circuito posible. Hay bandas adolescentes entrando a un circuito nocturno que muchas veces no está pensado para ellas, y eso también merece discusión.