Ateryan | Del death metal al metal moderno, una búsqueda que continúa en cada riff
Tras su presentación en Espacio 414, conversamos con Ateryan sobre sus influencias, la evolución de su sonido, el trabajo de su nuevo EP y la libertad de crear sin encerrarse en etiquetas. Con una formación renovada y ganas de seguir experimentando, la banda de Temuco prepara una nueva etapa de su recorrido.

Ateryan llega a las páginas y registros de Grítalo Magazine, en una entrevista realizada por Maximiliam Romero de TodoYo Producciones durante la apertura del ciclo de Sesiones 414 en el Espacio 414, espacio que por cierto, poco a poco se está convirtiendo en un punto de encuentro para el rock original de la escena local.
La banda llega con varios años de recorrido, un primer trabajo discográfico publicado y una formación que actualmente está empujando su sonido hacia un lugar distinto.
en conversación con Maximiliam Romero de TOdoYo producciones la agrupación nos contó parte de está integrada por Alejandro Retamál Lagos en bajo, Juan Lagos en guitarra, Roger Fabres en batería y Mytho en voz, miembro fundador. La banda aparece registrada en Temuco y vinculada al death/thrash metal, con un primer trabajo publicado bajo el nombre All Must Fall.
El nombre Ateryan nació a partir de una búsqueda bastante particular. Investigando sobre textos sagrados de tradiciones budistas e hinduistas, los integrantes llegaron a la figura de Atri, un sabio que terminó convirtiéndose en la referencia para construir el nombre de la banda.
Desde ahí apareció la idea de Ateryan como una especie de “hijos” o “herederos de Atri”. La historia tiene algo de mística, pero también bastante de juego entre amigos. Incluso existe un gato llamado Ateryan que tiene la misma edad de la banda.
Musicalmente, el recorrido de Ateryan ha estado marcado por el cambio. La banda comenzó explorando un death metal melódico de producción bastante casera, con elementos cercanos al black metal. Con el tiempo fueron modificando su propuesta, buscando un sonido más moderno y trabajando con mayor atención la producción, las dinámicas y la identidad de las canciones.
Ese proceso se puede escuchar en All Must Fall, trabajo que reúne ocho canciones y que incluye temas como “The Curse”, “All Must Fall”, “The House of the Faces”, “Blurry Soul” y “Welcome to the Wasteland”. Sin embargo, para la propia banda ese registro pertenece a una etapa anterior y ya no representa completamente lo que están haciendo actualmente.
Hoy Ateryan está trabajando en un nuevo EP junto a Sonido Satánico, en un proceso de preproducción que ya está dando paso a las grabaciones.
El objetivo es registrar las canciones que mejor representan la etapa actual de la agrupación, dejando atrás parte del repertorio antiguo y conservando solamente algunos temas que han sido modificados para adaptarse a la nueva propuesta.
En ese cambio, la llegada de Roger Fabres a la batería ha tenido un papel importante. Su experiencia ligada al hardcore introdujo otra energía en la banda y permitió acelerar canciones que anteriormente tenían un carácter más cercano al death metal tradicional. La batería comenzó a tener otra dinámica y, con ello, también cambiaron las guitarras, los bajos y la manera de enfrentar las canciones.
El resultado es una banda que sigue buscando su sonido a través de la mezcla de influencias. En la conversación aparecen nombres como Trivium, At The Gates, Carcass, Paradise Lost, Septicflesh, Cradle of Filth y The Black Dahlia Murder. Son referencias que vienen de distintos lugares del metal y que terminan cruzándose con el hardcore, el deathcore, el metalcore y otras formas de música pesada.
Esa mezcla también está presente en la manera en que Ateryan entiende sus instrumentos. El bajo tiene un espacio importante dentro de la composición y la banda incluso cuenta con canciones donde adquiere un papel protagonista.
Al mismo tiempo, trabajan con herramientas digitales y buscan utilizarlas para acercarse a sonidos que reconocen en amplificadores y equipos clásicos. Para ellos, la tecnología es otra herramienta disponible para construir el sonido.
Las letras también han cambiado junto con la música. En los primeros años aparecían bosques, maldiciones y elementos propios de la estética del black y death metal. Había también un componente de juego con los códigos del género y con su tendencia a tomarse determinadas imágenes demasiado en serio.
Con el tiempo, las canciones comenzaron a mirar hacia otros lugares. Las pérdidas, las emociones, las situaciones que afectan a las personas y lo que ocurre en el mundo forman parte de una escritura más cercana a las experiencias cotidianas. “The Curse”, uno de los temas antiguos que todavía conserva un lugar dentro del repertorio, es parte de ese proceso de transformación.
Para Ateryan, hacer música también tiene que ver con generar una experiencia. Quieren que las canciones produzcan energía, que den ganas de moverse y que puedan ser disfrutadas desde distintos lugares. Por eso tampoco sienten la necesidad de encerrarse en una sola etiqueta. Si en determinado momento quieren acercarse al black metal, al hardcore o a otra vertiente, la idea es tener la libertad de hacerlo.
Esa misma libertad aparece en su manera de entender la escena. Para la banda, uno de los elementos necesarios para conseguir mayor convocatoria en las tocatas es que los propios músicos confíen en lo que están haciendo y sean capaces de invitar a otros a participar. Familia, amigos, compañeros y público nuevo forman parte de una escena que se construye también fuera del escenario.
El otro elemento es la difusión. Ateryan reconoce que están trabajando para fortalecer su presencia en redes sociales y desarrollar más material audiovisual. Ya han pensado en videoclips, registros promocionales y sesiones en vivo. El espíritu DIY ocupa un lugar importante en estas decisiones. Antes de delegar la producción, prefieren explorar sus propias posibilidades y resolver parte del proceso por cuenta propia.
La idea de registrar un show en vivo también aparece como una alternativa concreta. Para una banda que está atravesando una transformación sonora, mostrar directamente cómo suenan actualmente puede ser una buena manera de acercar esta nueva etapa a quienes todavía no los conocen.
Y mientras ese nuevo material toma forma, Ateryan sigue tocando. La presentación en Espacio 414 fue una oportunidad para mostrar parte de las canciones nuevas y comprobar en directo cómo funciona esta etapa de la banda.
Quizás ahí está una de las claves de Ateryan. La banda no entiende su historia como algo cerrado. Hay un primer EP, hay canciones que quedaron atrás, otras que sobrevivieron transformadas y un nuevo conjunto de temas que comienza a tomar forma. Hay nuevas influencias, nuevos integrantes y nuevas maneras de tocar.
El próximo EP será el registro de ese momento.
Por ahora, Ateryan sigue ensayando, grabando y buscando cómo sonar a Ateryan.
Ateryan | Del death metal al metal moderno, una búsqueda que continúa en cada riff






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