Quienes hacen sonar el underground
- Kutxal Corp

- 30 dic 2025
- 3 Min. de lectura
El Volumen 12 de Grítalo Magazine pone el foco en productores, estudios y espacios que durante el primer año de la revista han sido claves para capturar, cuidar y amplificar el sonido subterráneo de la región, transformando el ruido en identidad y escena.

Grítalo Magazine Volumen 12 no es solo un cierre de ciclo. Es una fotografía con ruido, sudor y convicción del primer año de una revista que decidió mirar donde casi nadie mira y escuchar donde el volumen suele incomodar. Este número resume doce meses de trabajo editorial, pero sobre todo visibiliza a quienes están detrás del sonido, a quienes graban, capturan, producen y sostienen la música subterránea de la región cuando las luces no están garantizadas y el presupuesto casi nunca alcanza.
En ese mapa sonoro aparece con fuerza Sonido Satánico, un proyecto que entiende el registro musical como un acto casi ritual. Su trabajo ha logrado capturar la esencia de lo más brutal del metal regional sin pulirlo en exceso, sin domesticarlo. Aquí el error, la saturación y la crudeza no se corrigen, se respetan. Sonido Satánico no graba bandas, documenta escenas, y esa ética se refleja tanto en sus producciones como en su participación activa dentro de Grítalo Magazine, aportando una mirada coherente y sin concesiones al metal extremo del sur.
Otro punto de quiebre que este volumen releva es La Bodega, un espacio que irrumpió en la escena con una propuesta clara y necesaria. Con sus sesiones demo, conciertos en vivo y transmisión streaming, La Bodega no solo abrió un escenario, construyó una plataforma. Un lugar donde tocar, grabar y ser visto al mismo tiempo.
El cierre de año fue una declaración de principios con la grabación de su primer Split, un proyecto que busca unir escenas, estilos y territorios bajo una misma intención fortalecer la música independiente y dar espacio a lo auténtico. La confirmación de bandas como IIII (CUATRO), Derrumbando Defensas, Lost in Life y Uranoid no es casualidad, es una curaduría que entiende la diversidad sonora como una fortaleza y no como un riesgo. La Bodega no promete futuro, lo está fabricando.
En la línea de los pilares históricos aparece Traro Estudio de Música, un nombre que es sinónimo de resistencia y oficio. Hablar de underground regional sin mencionar Traro sería una omisión imperdonable. Su aporte va más allá de grabar discos.
Traro ha sabido adaptar el estudio a las necesidades reales de las bandas, profesionalizando procesos sin perder cercanía, sosteniendo una escena que muchas veces se construye desde la autogestión y la precariedad.
Durante este primer año de Grítalo Magazine, la alianza con Traro permitió que dos bandas adolescentes, Sídderales y Neófitos, grabaran sus primeros EP, acompañados de una promoción especialmente diseñada para la revista. No es solo producción musical, es formación, confianza y proyección.
Y si de compromiso se trata, TodoYo Producciones, bajo la dirección de Maximiliam Romero, merece un lugar destacado. Su trabajo en la producción de Rizoma 38° y el resguardo del sonido fiel de Duh Kha en Dreams on Vinyl dan cuenta de una ética clara respetar la identidad de cada banda. A eso se suma su trabajo con proyectos como Claustro, Sectasis, Sulivan, Medio Golpe y Caosura, entre otros.
Aquí no hay fórmulas repetidas ni soluciones en serie. Hay escucha, criterio y una comprensión profunda de lo que significa producir música subterránea sin traicionar su esencia.
El Volumen 12 de Grítalo Magazine deja claro algo fundamental la escena no se sostiene sola. Detrás de cada disco, sesión o registro hay personas, proyectos y espacios que trabajan con una convicción que no se mide en likes ni en reproducciones. Sonido Satánico, La Bodega, Traro Estudio y TdoYo Producciones no solo producen música, producen comunidad, memoria y futuro. Este primer año es prueba de ello. Lo que viene, si seguimos gritando juntos, puede ser aún más ruidoso.





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