Grítalo Fest Vol. 1 | La danza de los malditos
- Grítalo

- 19 jun
- 3 min de lectura
Un primer festival de Grítalo Magazine que transformó la palabra en escenario, reuniendo a cinco bandas de la escena local en una jornada de identidad, autogestión y rock hecho desde el sur de Chile.

El pasado 25 de abril vivimos una jornada que quedará grabada en la historia de Grítalo Magazine. En el marco de la celebración de nuestros 14 volúmenes dedicados a documentar y difundir el rock de La Araucanía, realizamos la primera edición de Grítalo Fest, una instancia que nació con un objetivo claro: reunir a la comunidad en torno a la música local y generar un espacio donde las bandas de nuestro territorio fueran las verdaderas protagonistas.
Bajo el nombre de La Danza de los Malditos, el escenario de Espacio 414 recibió a Tripal, Zenit, Pandemonio, Cuervo y Mindflayer Fuzz, cinco propuestas que reflejan la diversidad, creatividad y fuerza que hoy caracterizan a la escena rockera de Temuco.
La apertura estuvo a cargo de Tripal, quienes desplegaron una presentación intensa, marcada por la experimentación sonora y la improvisación. Durante nuestra conversación posterior al show, la banda reflexionó sobre la importancia de construir comunidad desde la música y de generar espacios donde las propuestas más arriesgadas también tengan cabida. Su mensaje fue claro: la escena se fortalece cuando las personas asisten, escuchan y comparten.
Más tarde fue el turno de Zenit, quienes conectaron de inmediato con el público a través de una presentación cargada de energía y convicción. La banda destacó el valor de reencontrarse con la audiencia y recordó la importancia de apoyar la música independiente asistiendo a los conciertos y descubriendo nuevas propuestas locales. Para ellos, eventos como Grítalo Fest son una demostración concreta de que existe una escena viva y activa en la ciudad.
Pandemonio aportó una de las presentaciones más intensas de la noche. Su mezcla de death metal, black metal y elementos progresivos mostró una propuesta que nace desde experiencias profundamente personales transformadas en creación colectiva. Durante la entrevista, sus integrantes destacaron el papel fundamental que cumple la colaboración entre bandas, espacios culturales y público para mantener en movimiento la música local.
La experiencia y trayectoria llegaron de la mano de Cuervo. Con más de tres décadas de historia dentro del metal chileno, la banda demostró por qué continúa siendo una referencia para distintas generaciones de músicos. Su presentación reafirmó la vigencia de un proyecto que ha mantenido intacta su identidad y su compromiso con el heavy metal en español. Tras el show, destacaron la importancia de la perseverancia y la constancia para sostener cualquier proyecto artístico en el tiempo.
El cierre estuvo a cargo de Mindflayer Fuzz, quienes transformaron el escenario en una experiencia inmersiva donde la música, la fantasía, la narrativa y la reflexión social convivieron en un mismo espacio. Más que una banda, mostraron un universo creativo construido colectivamente. Durante la conversación posterior al concierto, insistieron en la necesidad de fortalecer la autogestión y de asumir un rol activo en la construcción de la escena musical local.
Para nosotros, esta primera edición de Grítalo Fest representó mucho más que una fecha en vivo. Fue la materialización de años de trabajo difundiendo bandas, registrando historias y acompañando el crecimiento de una comunidad musical que sigue demostrando que el rock hecho en Temuco tiene identidad, propuesta y proyección.
Queremos agradecer profundamente a todas las bandas participantes, al público que llenó el espacio y a quienes hicieron posible esta jornada.
Producción:
Núkleo Producciones.
Colaboraron:
Espacio 414, Montt 414 Restobar Recreativo, Tienda 666, K Soluciones Gráficas y Todoyo Producciones.
Media Partner:
Ruta 5: La Ruta del Rock.
Arte del cartel: Gastón Lobos
Entrevistas: Naty Castillo
Asimismo, extendemos un agradecimiento especial a Sonido Satánico y Todoyo producciones por su apoyo, compromiso y confianza en este proyecto.
La Danza de los Malditos fue apenas el comienzo. El rock local sigue escribiendo su historia y nosotros seguiremos ahí para contarla.





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