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DELIRIO PÚRPURA | El arte de construir canciones con color propio.

Formada a fines de 2023 y consolidada en 2024, la banda articula rock and roll y sensibilidad pop desde un trabajo colectivo riguroso, una identidad estética marcada por el púrpura y un presente creativo que encuentra en su sesión en vivo en Kafé Radar una carta de presentación honesta y contundente.


Delirio Púrpura no aparece por accidente ni por entusiasmo pasajero. La banda comienza a tomar forma a fines de 2023, cuando Felipe, Hernán y Juan Fra deciden activar una idea que venía rondando hace rato. A ese primer núcleo se suma Julio en el bajo, quien luego deja el proyecto por un cambio de ciudad. El punto de inflexión llega a mediados de 2024 con el ingreso de Rodrigo. Ahí, según la propia banda, Delirio Púrpura realmente comienza. No solo en términos musicales, sino también en el espíritu colectivo que hoy los define. Desde el inicio el objetivo fue claro y sin adornos. Hacer buenas canciones, con proyección discográfica y conexión real con quienes escuchan. Pero ese norte creativo siempre estuvo acompañado de otra convicción igual de importante. Antes que individualidades brillando por separado, un grupo humano sólido, un equipo que funcione como organismo y no como suma de egos.


Actualmente Delirio Púrpura está integrado por Felipe Ancao en batería, Rodrigo Severino en bajo, voz y composición, Hernán Jara en teclados, voz y composición, y Juan Francisco Valenzuela, Juan Fra, en guitarra, voz y composición. Las trayectorias individuales son diversas, tanto en edades como en experiencias dentro del rubro, pero lejos de ser un obstáculo, esa diversidad se transforma en un lenguaje común. El rock and roll y el rock pop británico aparecen como un sustrato compartido, una base desde donde cada integrante aporta una forma muy particular de abordar su instrumento. Esa manera distintiva de tocar es, de hecho, uno de los pilares del sonido que han construido. A eso se suma un trabajo minucioso con la sonoridad y los matices. Nada queda al azar, pero tampoco todo se intelectualiza. Los arreglos fluyen con naturalidad, al punto de que muchas veces no necesitan hablar para saber cuándo alguien debe entrar más arriba, sostener o simplemente callar. Esa lectura mutua, casi intuitiva, es parte esencial de su identidad como banda.


La evolución sonora de Delirio Púrpura no responde a una fórmula ni a un golpe de suerte. Ha sido un proceso natural, sí, pero sostenido por trabajo constante. Para ellos no hay contradicción entre ambas cosas. La evolución ocurre porque hay búsqueda, ensayo, error y insistencia. Si no se trabaja, no pasa nada. Así de simple. Esa lógica también atraviesa su proceso creativo. Se definen como compositores de canciones con estructuras claras, donde la canción es siempre el centro. Estrofas, coros, interludios y un relato que se sostiene por sí mismo. Generalmente las ideas llegan bastante armadas, tanto en lo musical como en las letras, y es en la sala de ensayo donde esas composiciones se expanden, se ajustan y encuentran su forma final a través de los arreglos colectivos. La intención es clara. A una buena composición, sumarle calidad instrumental. En ese cruce se sienten cómodos, casi como una especie de cantautores del rock and roll, con músculo eléctrico pero sensibilidad narrativa.


El nombre Delirio Púrpura no es solo una etiqueta atractiva. Es una declaración estética. Asociar su música a un color, en este caso el púrpura, abre un campo de imágenes y sensaciones que dialogan directamente con su propuesta sonora. Sin que haya sido completamente intencional, el nombre termina describiéndolos con bastante precisión. Hay un delirio creativo constante, una circulación permanente de ideas y canciones, y una música cargada de color, de capas, de matices bien definidos. Esa identidad visual y conceptual se proyecta también en sus presentaciones y registros.


Un hito importante en ese camino es el reciente videoclip grabado en Kafé Radar. La posibilidad surge gracias a Ricardo Zúñiga, amigo cercano de la banda, quien los conecta con el proyecto junto a Radar Kafé y los considera de inmediato para la grabación. El momento calza perfecto. Hacía tiempo que Delirio Púrpura venía conversando la idea de realizar una sesión en vivo, y este espacio les permite concretarla con un respaldo humano y técnico sólido. El resultado es su primer trabajo audiovisual, una carta de presentación que permite ver y escuchar a la banda tal como es hoy. De un repertorio de dieciséis canciones, seleccionan cinco con la intención de mostrar una imagen fiel del presente del proyecto.


La experiencia de grabación fue cómoda y fluida. Hubo confianza, buena energía y un equipo de producción que supo leer tanto a la banda como al lugar. La puesta en escena combinó decisiones creativas con las propias características del espacio. De manera casi fortuita, los colores de la cafetería dialogaban muy bien con el concepto del púrpura. Incluso una idea que la banda venía masticando para futuros shows, el uso de flores púrpura como elemento visual, encontró en esta sesión el momento ideal para estrenarse, sumando un gesto simple pero cargado de sentido.


Para Delirio Púrpura, este videoclip no es solo un complemento promocional. Tiene un peso simbólico fuerte. Es el primer registro con el que se presentan ante el mundo y, además, un trabajo construido de manera colectiva hasta en los detalles técnicos, como la mezcla, realizada por la propia banda. Por eso lo entienden como una obra en sí misma. No es un disco, pero sí un viaje musical donde las cinco canciones dialogan, se responden y construyen un relato común.


Mirando el contexto más amplio, reconocen que hay muchos proyectos interesantes circulando en la región. Talento sobra. Propuestas también. Lo que aún parece en deuda es el tejido colectivo. Más diálogo, más cruces, más comunión entre bandas y músicos. 


Ese, según Delirio Púrpura, es uno de los grandes desafíos que la escena tiene por delante. Los espacios autogestionados, bares y centros culturales cumplen un rol clave en ese proceso, aunque no siempre logran consolidarse como plataformas estables que apuesten de verdad por las bandas locales.


En cuanto a lo que viene, la banda se mantiene en movimiento. Nuevas grabaciones, más material audiovisual y fechas en vivo asoman en el horizonte cercano y mediano, siempre bajo la misma lógica que los trajo hasta aquí. Trabajo constante, identidad clara y canciones que se sostengan por sí mismas. A quienes recién están armando bandas o intentando mostrar su música, el mensaje implícito es coherente con su propio recorrido. Construir equipo, trabajar sin atajos y entender que la escena no se espera, se hace. Con otros, pero con convicción.


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