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Código Rock’n Roll. Una ruta solidaria que activó a la escena musical del sur.

Festival solidario Código Rock´n roll

La primera Ruta de Conciertos Solidarios Código Rock’n Roll movilizó a bandas, gestores y espacios culturales de La Araucanía en una serie de fechas autogestionadas que reunieron música, cooperación y ayuda concreta para las comunidades afectadas por los incendios forestales.


Durante febrero y comienzos de marzo se desarrolló la primera Ruta de Conciertos Solidarios Código Rock’n Roll, una iniciativa nacida desde la propia escena musical regional con el objetivo de reunir apoyo para personas damnificadas por los incendios forestales que afectaron a distintas comunidades del sur de Chile.


La convocatoria fue impulsada inicialmente por la banda Anchimallén, quienes abrieron el llamado a músicos, bandas, gestores culturales y espacios independientes. La respuesta fue amplia y transversal. Más de setenta proyectos musicales manifestaron interés en participar y decenas de ellos lograron integrarse a una programación que se extendió por varias comunas de La Araucanía.


Desde el comienzo se trató de una iniciativa completamente independiente, levantada al margen de estructuras institucionales o agendas políticas. El espíritu de la ruta se sostuvo en la autogestión, la cooperación y el apoyo mutuo. Cada fecha fue posible gracias al trabajo coordinado de músicos, técnicos, gestores culturales y voluntarios que aportaron desde sus propias capacidades para que los conciertos pudieran realizarse.


La ruta comenzó el 7 de febrero en Espacio Vinilo de Lautaro, donde se presentaron Carolina Aguilera, Callejón Brasil, Uncoded, Primero Piedra, Temporal Fucsia, Jota Martínez,  Sedición RC y PAZ, quien tuvo la responsabilidad de abrir el ciclo de conciertos. La jornada reunió diversas propuestas del circuito regional, evidenciando la diversidad estilística que caracteriza a la escena local, donde conviven proyectos ligados al rock alternativo, la experimentación sonora, el metal y distintas vertientes del rock independiente.


El recorrido continuó el 13 de febrero en Temuco, específicamente en Daiky Bar, con una fecha que reunió a Neófitos, Crotch Rot Fungery, Uranoid y Evasor. En esta jornada confluyeron propuestas que representan distintos matices dentro del circuito del rock pesado y alternativo de la ciudad, consolidando una noche marcada por la intensidad sonora y la colaboración entre bandas.


Ese mismo 13 de febrero, en paralelo, la ruta se extendió hacia la plaza de Pitrufquén, donde se desarrolló una jornada abierta al público que reunió a Dennos Cerveza, Los 1184, Yaz Titi Alfaro, Pecade, el proyecto solista Avoiding Voices y Sídderales. El formato al aire libre permitió un encuentro más directo con la comunidad, donde distintos estilos y generaciones de músicos compartieron escenario en un ambiente marcado por la participación ciudadana y el carácter comunitario del evento.


La siguiente estación se realizó el 25 de febrero en Villarrica, en Skol Beber Bar, donde se presentaron The Last Wheel Drive, Indultum, Bugambilia, Raising Hell y Habitante. Nuevamente la programación reunió proyectos con distintas identidades sonoras, reflejando la amplitud del circuito regional y la capacidad de la escena para articular encuentros musicales diversos en torno a un objetivo común.


La jornada de cierre estaba originalmente programada para el 28 de febrero, pero las condiciones climáticas obligaron a suspenderla. Finalmente el cierre de la ruta se realizó el 7 de marzo en el Easton Outlet Mall de Temuco, en el marco de la Fiesta de la Cerveza organizada por la Agrupación de Cerveceros Costa Araucanía, quienes destinaron la jornada del sábado a la música original.


En esta fecha final se presentaron Zenit, Mal Ciudadano, Anchimallén, Hot Dog, Bartolo y Tierra Oscura, completando así el ciclo de conciertos solidarios que recorrió la región durante varias semanas. Uno de los momentos destacados de la jornada fue la participación de Psycho de Ruta 5, quien fue invitado por la banda Hot Dog a interpretar uno de sus clásicos sobre el escenario, en una colaboración que fue recibida con entusiasmo por el público presente.


Más allá de los conciertos, uno de los aspectos fundamentales de la Ruta Código Rock’n Roll fue el trabajo que ocurrió detrás del escenario. Cada fecha requirió la coordinación de equipos técnicos, montaje de sonido, amplificación, préstamo de instrumentos, traslado de equipos y preparación de espacios adecuados para las presentaciones.


En ese sentido resulta especialmente importante agradecer a quienes aportaron con sonido, amplificación, backline, logística técnica y soporte escénico, así como a quienes colaboraron con catering y alimentación para músicos y equipos de trabajo durante cada jornada. Este tipo de tareas, muchas veces invisibles para el público, resultan fundamentales para que iniciativas autogestionadas como esta puedan concretarse.


Del mismo modo se debe reconocer la colaboración de los espacios que permitieron que esta ruta se desarrollara. Espacio Vinilo en Lautaro, Daiky Bar en Temuco y Skol Beber Bar en Villarrica facilitaron sus escenarios para las distintas fechas. 


A ello se suma el apoyo de la Municipalidad de Pitrufquén para la realización del encuentro en la plaza de la comuna y la disposición de la Agrupación de Cerveceros Costa Araucanía al integrar la jornada final dentro de su evento.


También resulta fundamental destacar el aporte de TodoYo Producciones, el trabajo de Rigo Castillo y la colaboración del Mesón de la Mechada, quienes contribuyeron con apoyo logístico y recursos durante el desarrollo de la ruta.

Como medio de comunicación también nos sumamos a esta convocatoria desde nuestro propio lugar dentro de la escena cultural regional, entendiendo que la música no solo se construye desde los escenarios, sino también desde las redes de colaboración que permiten sostenerla.


La primera Ruta de Conciertos Solidarios Código Rock’n Roll deja instalada una experiencia significativa para la escena musical del sur. En un contexto marcado por la emergencia, la comunidad cultural respondió con organización, trabajo colectivo y compromiso territorial. Un recordatorio de que, cuando la autogestión se activa y la solidaridad se convierte en motor común, la música puede transformarse en una herramienta real de encuentro y apoyo para quienes más lo necesitan.

 
 
 

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