Cuando el ruido se hace oficio y convicción | Desde Labranza gritamos un año entero
- Grítalo

- 30 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Un año de autogestión total, ensayo y error, trabajo invisible y amor por la música regional. Grítalo Magazine se levanta desde la reciprocidad, el respeto y la convicción de que el ruido también puede ser una forma honesta de construir comunidad.

Nuestro primer año de Grítalo Magazine fue fluctuante, a ratos áspero, de esas asperezas que dejan grandes aprendizajes. Este año lo vivimos con la sensación de entusiasmo desbordante, de esos que te dejan con el cuerpo cansado pero el corazón feliz, por esos pequeños triunfos porque aprendiste cosas nuevas.
Detrás de esta revista no hay una redacción gigante ni un presupuesto cómodo. Somos solo dos personas. Una pareja de profesores que vive en Labranza y que decidió, con plena conciencia y bastante porfía, levantar un espacio que simplemente no existía.
Todo, absolutamente todo lo que ustedes ven, pasa por nuestras manos. El contacto con las bandas, la programación del sitio web, la edición de textos, la diagramación, la impresión, la encuadernación y la distribución. No hay atajos ni tercerizaciones. Hay horas robadas al descanso, a la vida doméstica y al silencio. Y sí, a ratos se vuelve complejo. El tiempo nunca alcanza cuando se trabaja con convicción y se cumplen jornadas laborales que no perdonan.
Lo que hacemos no es un favor ni una vitrina oportunista. Es una vuelta de mano. Un gesto consciente hacia las y los músicos de la región. Un acto de reciprocidad real. Creemos en el apoyo mutuo y en la autogestión entendida como práctica cotidiana y no como consigna decorativa. Si no abordamos otros géneros o escenas no es por desinterés ni por desprecio, sino por honestidad. No creemos en hablar de lo que no conocemos.
La filosofía anarquista no es un adorno discursivo en esta revista. Es su columna vertebral. Está en cómo nos organizamos, en cómo decidimos, en cómo escribimos y en cómo nos vinculamos. Cada entrevista y cada contacto se realizó con el máximo respeto. Nunca censuramos absolutamente nada. Nunca editamos para suavizar discursos. Nunca bajamos el volumen por miedo. Aquí el ruido es libre porque así debe ser.
Nuestra única ganancia es saber que hoy existe un espacio de difusión que antes no estaba. Jamás hemos cobrado por una nota ni por una aparición en nuestras páginas. Grítalo es libre, autónomo y autogestivo. El precio de la revista responde únicamente a los costos de producción y a los insumos necesarios para que el proyecto siga existiendo. Nada más. Nada menos.
A quienes se suscribieron y encargaron su volumen mes a mes les decimos gracias con el corazón en la mano. Ese gesto nos dice que importa, que gusta y que hace sentido. En tiempos de consumo rápido y olvido inmediato, ese apoyo es combustible puro para seguir avanzando
También cometimos desaciertos. Intentamos cubrir eventos en vivo y entendimos, a veces tarde, que no siempre es posible. Trabajamos en horarios formales, cumplimos jornadas y luego viene la edición, la escritura y la corrección. Procesar ese volumen de información requiere un tiempo que muchas veces no tenemos.
No es falta de ganas. Todo lo contrario. Nos encanta hacerlo. Pero no queremos publicar a medias ni desde el agotamiento total. Preferimos ser honestos con nuestros límites antes que traicionar la calidad y el respeto por el trabajo ajeno.
Este año fue ruido. Fue amor por lo original. Fue insistencia. Fue aprender a bajar el ritmo cuando el cuerpo lo exige y a seguir cuando el sentido empuja. Grítalo no nace desde la comodidad. Nace desde la convicción. Y mientras esa convicción siga intacta, aquí estaremos.
Gracias por un año de ruido.
Gracias por el amor al ruido.
Seguimos, porque esto recién comienza.





Comentarios